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(Muriel de la Fuente, 6 de diciembre de 2004)
Con gran alegría acepté la
invitación que me hizo el M. I. Sr. D. Tomás Otero, vuestro
párroco, para presidir la Eucaristía en la fiesta de San Nicolás
de Bari, titular de la Parroquia de Muriel de la Fuente, e
inaugurar oficialmente las obras de reforma de la Iglesia
parroquial. Fue para mí una experiencia muy gratificante.
Con estas líneas para la revista “LA
FUENTONA DE MURIEL” quiero hacer una breve evocación del
acontecimiento y, a la vez, proyectar hacia el futuro un mensaje
de esperanza.
Agradezco la acogida cálida de
todos los vecinos y las palabras sinceras de bienvenida de D.
Román Manchado, Teniente Alcalde, en ausencia justificada en ese
momento de la jornada del Sr. Alcalde Presidente.
La Eucaristía, que tuve el
honor de presidir, fue concelebrada por el M. I. Sr. Párroco y
por el M.I. Sr. D. Juan Carlos Atienza, Vicario Episcopal para
el Patrimonio de la Diócesis. Una numerosa asamblea de fieles de
Muriel de la Fuente y de amigos venidos de otros lugares
participó con gran devoción y fervor en la acción litúrgica. En
la homilía me referí a la figura de San Nicolás de Barí, gran
obispo y santo muy popular en Oriente y Occidente, célebre por
su celo apostólico, por su generosidad y por su entrega al
pueblo. Su vida y milagros han sido cantados por San Juan
Crisóstomo, San Pedro Damián y San Buenaventura.
Expresé públicamente mi
agradecimiento como Obispo de la Diócesis de Osma-Soria a todo
el pueblo por su participación en las obras de reforma de la
Iglesia: limpieza y pintura de la bóveda, de la nave central,
lijado de la tarima y de la puerta de la entrada principal. La
Iglesia ha quedado limpia, acogedora y muy digna para el culto
del Señor y la reunión de la comunidad cristiana. Desde la
contemplación de la imagen del templo material, hice alusión al
sentido de pertenencia efectiva y afectiva a la Iglesia de todos
los fieles cristianos, que somos piedras vivas que entramos en
la construcción de la verdadera Iglesia construida sobre el
cimiento de los Apóstoles y todas se traban entre sí sobre la
piedra angular, que es Cristo (cfr. Ef 2, 20-22).
Acabada la Eucaristía, todo el
pueblo y amigos invitados, en ese momento presididos por el Sr.
Alcalde, D. Enrique del Prado, compartimos una entrañable comida
de hermandad en el Centro de la Asociación Socio Cultural La
Fuentona de Muriel. En los postres pudimos escuchar la
recitación de un bello poema titulado Muriel, mi Tierra con el
que nos deleitó la propia autora, Dª Esperanza Antón. Dicho
poema aparece publicado en el número 1º de la nueva Revista La
Fuentona de Muriel, bien presentada y con variedad de
colaboraciones.
Felicito también a la Asociación Socio Cultural de La Fuentona
de Muriel, que ha tenido la feliz iniciativa de crear esta
revista, que quiere ser cauce de información y comunicación de
todos los vecinos y amigos de Muriel de la Fuente.
Recordar este acontecimiento memorable no debe ser ocasión para
nostalgias del pasado, sino motivo para mirar hacia el futuro
con esperanza. Sin atenerse a las raíces del pasado, los pueblos
y las gentes no tienen profundidad. La historia viva es lo que
otorga espesor y sentido a la existencia. No hay proyecto sin
historia ni utopía sin memoria.
Os animo vivamente a seguir unidos para construir un pueblo
próspero y una comunidad cristiana viva y evangelizadora.
Con mi afecto y bendición,
+ Vicente Jiménez Zamora
Obispo de Osma-Soria
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