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Esta pregunta viene a cuento por la reciente polémica habida
entre el Obispado de El Burgo de Osma y el Ayuntamiento de
Muriel de
la Fuente. Los hechos son éstos:
A primeros del pasado mes de marzo el
Ayuntamiento recibió un escrito del Catastro indicándole que
las fincas y los inmuebles de el cementerio y de la ermita
pasarían a ser titularidad de el Obispado si en un plazo
determinado el Ayuntamiento no presentaba alegaciones en
contra. El Ayuntamiento contestó diciendo que ambos
inmuebles eran propiedad municipal y que así figuraban en el
Registro de la Propiedad desde el año 1963. Unos días
después se presentó en Muriel el Vicario General del
Obispado diciendo en tono de pocos amigos que estaba allí
para reclamar lo que les pertenecía porque consideraba que
había habido una apropiación indebida por parte del
Ayuntamiento. Alegaba que según un documento del siglo XIX
la ermita y las fincas adyacentes eran propiedad del
Obispado y que si el Ayuntamiento no lo reconocía como
propietario de dichos inmuebles lo denunciarían al Tribunal
Económico Administrativo y dejarían de celebrar actos
litúrgicos en la ermita mientras durara el contencioso. Los
responsables del Ayuntamiento le contestaron que ellos no
podían ceder tan alegremente una propiedad municipal que
figuraba como tal desde hace casi 50 años y que el hecho de
que tuvieran un documento antiguo que les otorgaba la
propiedad de ciertos inmuebles no presuponía que fuesen
actualmente sus propietarios y menos en Muriel donde es
sabido que el Obispado vendió en los años 70/80 algunas
propiedades tanto rústicas como urbanas.
Ante esta situación el Ayuntamiento pidió
consejo al Área de Asesoramiento Municipal de la Diputación
en donde les indicaron que si los inmuebles figuraban en el
Registro de la Propiedad a nombre del Ayuntamiento el
Obispado tenía pocas posibilidades de ganar y menos al
enfrentarse a un organismo del Estado como es un
Ayuntamiento. Por otra parte convocó un Concejo para
informar a los vecinos de la situación creada en torno a la
ermita y decidir la postura a tomar. La reacción de los
vecinos fue de negarse radicalmente a entregar unos
inmuebles municipales al Obispado y menos aún la ermita
puesto que según opinan la mayoría, si se mantiene en un
grado de conservación aceptable es gracias a las donaciones
y esfuerzos tanto de particulares como del propio
Ayuntamiento.
Hasta aquí los hechos. Ahora las
conclusiones:
-
Por razones que se desconocen
la Iglesia intenta ahora recuperar después de muchos años
ambos inmuebles. Lo que no se comprende es el procedimiento
elegido mediante el que pretende figurar como propietario
forzando al Ayuntamiento incluso por medios hostiles. Se
entendería que considerando la ermita como un lugar de culto
cristiano, el obispado en representación de los fieles,
quisiera gestionar y mantener ese lugar para lo cual podría
solicitar al Ayuntamiento una cesión del edificio. Por las
palabras del Vicario General no parece que le preocupe mucho
al Obispado el culto que debido a las tradiciones de Muriel
se hace en la ermita y tampoco están interesados en su
mantenimiento puesto que aseguran es un tema del que deben
ocuparse los fieles.
- Si para algo ha servido esta polémica es
para comprobar que en los concejos de vecinos es posible
que haya unanimidad en sus
opiniones. Esto no se había visto en muchos años.
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