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Una de las ventajas que ofrece Internet es la capacidad de
poner en comunicación a las personas que comparten un
interés común por grande que sea la distancia o alejado que
pudiera parecer el tema en el tiempo.
Cuando escribimos el artículo sobre el maestro
D. Romualdo Sancho, nos lamentábamos de que el tiempo había borrando
de la memoria colectiva los nombres de las personas que
aparecen junto a él en una de las
fotografías.
Solamente sabíamos que eran antiguos alumnos emigrados a
América, con los que había mantenido una estrecha
comunicación y que habían promovido la lápida conmemorativa
del Ayuntamiento en el homenaje que recibió en 1926.
Poco podíamos imaginar entonces, ni nosotros, ni los
protagonistas de la historia, que la página de la Asociación
tuviera una difusión tan amplia para que, tiempo después,
desde Argentina nos confirmaran que la huella de D. Romualdo
sigue viva también allí y que la formación que había
proporcionado a sus alumnos, había fructificado en un centro
educativo en Buenos Aires.

Tras visitar la página y leer el artículo mencionado, Doña
Ana María Mallo, desde Argentina, nos comunicó la sorpresa y
alegría que le produjo reconocer la fotografía de D.
Romualdo. Su padre, Inocencio Mallo, alumno de D. Romualdo,
le trasmitió la admiración que sentía por su maestro.
Conserva las cartas que el maestro le enviaba y amablemente
nos ha facilitado las que intercambiaron con motivo de la
fotografía que aparece en el artículo.
En 1918, su padre junto con sus tíos y otros ex-alumnos se
hicieron un retrato en Buenos Aires para enviar a D.
Romualdo. Deseaban que su maestro apareciera en la
fotografía y entregaron al fotógrafo la que conservaban de
él para que la insertara en el grupo. Es por tanto una
fotografía trucada. Como había pasado bastante tiempo, y
cabía la posibilidad que el viejo maestro no los
reconociera, Eustasio Pérez le escribió un poema, en el que
además de expresarle su profundo agradecimiento y aprecio,
va enumerando los nombres de las personas que en él
aparecen.
Querido maestro, digno Don Romualdo:
Estos sus discípulos que tanto le amamos
Tuvieron la idea de hacer este cuadro,
Que con toda el alma se lo dedicamos
Y como, sin duda, no ha de recordarnos ya usted,
Pues el tiempo cambio nuestro "escracho",
(No busque esta voz en el diccionario
Pues que pertenece al criollo lunfardo),
Bueno es indicarle -mas bien necesario -
Esos murieleños que encierra el retrato:
De derecha a izquierda, delante sentados,
Lucio e Inocencio - dos buenos muchachos -
éste con bigotes, aquel afeitado.
Y el uno y el otro, vamos, ¡ de buen año!
En segundo término Nemesio, Eustasio
Jacinto, el más joven, Julián, el decano,
Y, al extremo queda, Agapito Mallo....
Hay otra figura que anima este cuadro;
De barba plateado y cabello blanco...
¡La figura excelsa del apóstol sabio!
Querido maestro, digno Don Romualdo
estos sus discípulos que tanto le amamos,
Por sobre la anchura del gran océano
Le dan, desde lejos, ¡EL MAS FUERTE ABRAZO!
D. Romualdo igualmente les envió una poesía Agradecimiento y
Deseo, con esta dedicatoria:
A los hermanos Mallo, a Eustasio Pérez, Lucio Gonzalo,
Jacinto Tejedor y Nemesio Gil, su ex maestro de primera
enseñanza, por el homenaje que le han hecho, regalándole una
fotografía con su dedicatoria en verso.
Discípulos queridos, yo os saludo
A través del océano proceloso,
Y os agradezco el homenaje honroso,
Que me habéis hecho con afán agudo.
Es vuestro cuadro testimonio mudo
De vuestra vida moral y nobleza.
Gracias. Y dicha os dé Naturaleza.
Lastima que la Humanidad no viva
Con ansiedad la Ciencia Deleitiva (1)
Su práctica es la dicha con firmeza!
Romualdo Sancho.
Muriel de la Fuente 18 Septiembre 1918
(1) Ciencia deleitiva. Quiero decir la ciencia que causa
deleite. No la Ciencia dañosa o terrorista, o antiética.
Acompañó este poema a una entrañable
carta
de agradecimiento en la que además de
recordarles la importancia de su formación y su
comportamiento ético en todos los órdenes de la vida, hace
algunos comentarios de la actualidad mundial desde el punto
de vista de sus convicciones políticas.
Recibí en octubre ultimo vuestro presente de buen gusto, que
habéis tenido a bien
hacerme, consistente en un cuadro fotográfico con su
dedicatoria en verso, en prueba de
que me amáis. ¡Yo también amo a vosotros! Prueba también que
sois nobles. ¡Y cuanto
me hacéis gozar con eso! En cambio me causaría dolor si
supiera que sois inmorales, picaros.
No lo seáis jamás. Más vale ser pobres y honrados, que ricos
y picaros. Bien entendido,
en sentido científico. No encuentro palabras apropiadas para
expresaros mi intenso agradecimiento
por el don que me habéis hecho, y solo sé deciros con
efusión: ¡ infinitas gracias y sed felices! …
… Adquirid sin cesar cuanta mas VERDADERA SABIDURIA podáis,
y que os sirva para
ser útiles y buenos, y os impida el ser inútiles y malvados.
Que os sirva para que todo lo
que hagáis sea fecundo y nada estéril…
…Y la verdadera DEMOCRACIA, la democracia consciente,
intelectual, científica, está hoy
completamente inerme. LA MUCHEDUMBRE INCONSCIA, es hoy, y
será siempre
INSTRUMENTO PASIVO, MAQUINA BRUTA dirigida por los
CONSCIENTES, ya buenos, ya malos…
Nos cuenta Ana María que el recuerdo de D. Romualdo pervive
en una institución educativa de Buenos Aires, Washington
School, creada en 1950 por Mercedes Mallo, hija de Agapito
Mallo, y su retrato se encuentra allí, como el origen de la
preparación intelectual y moral de los antecesores de su
familia.
Agradecemos a Doña Ana María sus mensajes no sólo por los
datos que aporta sino porque compartimos la misma admiración
por D. Romualdo y porque comprobamos que los esfuerzos
pedagógicos de este maestro tuvieron eco y perviven al otro
lado del Atlántico.
Enero 2008
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