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Muy
poco sabíamos del Palacio. La memoria colectiva sólo había
guardado pequeños retazos de información. Decían los mayores que
había pertenecido al conde de Santa Coloma y al Duque de
Abrantes. Que tenía dos torres. Una de ellas había sido demolida
allá por los años veinte y con su piedra y sus sillares se había
edificado el nuevo Ayuntamiento. Nada podíamos adivinar de su
interior, porque estaba totalmente destruido. Los muros que
quedaban en pié y la torre en la que hacían su nido grande las
cigüeñas solamente devolvían nuestras voces cuando desde la
carretera gritábamos: ¡¡¡Eco... Ecoooo...!!!
Tampoco lo
mencionaban los libros de historia, a pesar de que sus
dimensiones y su porte evocaban un pasado próspero.
Quedaba el
escudo, en la fachada del Ayuntamiento, donde había sido
trasladado. Pero no acertábamos a leer los símbolos allí
representados.
Seguramente nunca llegaremos a saber con certeza cómo fue el
Palacio, cómo era exactamente su fachada, sus estancias, la
actividad que en él se desarrollaba, por qué motivo sus
constructores eligieron este priviligiado emplazamiento, en
mitad de la Vega, cerca del río, entre el pinar y el
enebral..., y solamente por comparación con otras construcciones
de la época, podremos hacernos una idea aproximada.
No
obstante, de un tiempo a esta parte, y especialmente a raíz del
proyecto de reconstrucción para albergar la Casa del Parque, el
Palacio ha sido objeto de investigación histórica y la búsqueda
de información en los archivos ha facilitado algunos datos.
Conocemos la fecha aproximada de su construcción, quién mandó
construirlo y las sucesivas transmisiones por las que ha pasado
a lo largo del tiempo. Desde otro punto vista, un estudio sobre
los señoríos en Soria y su evolución hasta el siglo XIX nos
permite conocer la organización social y económica de aquel
momento, las circunstancias concretas en las que fue levantado,
las relaciones entre el poder señorial y el poder local y los
avatares de su decadencia.
Brevemente
anotaremos los hechos más relevantes: Hacia finales del siglo
XVI, la Corona no podía hacer frente a los gastos del imperio.
Se decidió entonces poner a la venta algunos señoríos
pertenecientes a la Iglesia. Tal fue el caso de la Merindad de
Solpeña formada por las villas de Cubilla, Talveila, Muriel
Viejo y Muriel de la Fuente, del obispado de Osma, que fue
comprada por Don Juan Alonso de Vinuesa en la cantidad de
3.256.500 mrs, en 1580. Mediante esta venta, el nuevo señor,
adquiría la jurisdicción, rentas y demás derechos que el
obispado de Osma venía ejerciendo sobre la merindad; también la
facultad de nombrar alcaldes, regidores y el poder para
controlar la vida local. Quedaban fuera del traspaso los montes
y baldíos cuyo aprovechamiento comunitario se respetaba.
Poseía
Juan Alonso de Vinuesa, caballero profeso de la Orden de
Santiago, vecino y regidor de la ciudad de Soria, una
considerable fortuna, obtenida de los beneficios que reportaba
la ganadería transhumante. Eran los tiempos de la Mesta cuando
la provincia vivía su época más próspera. Según refieren José
Vicente Frías Balsa e Isabel Goig Soler, el palacio fue mandado
construir entre 1584 y 1600 por Juan Alonso de Vinuesa y su
mujer Margarita de Fuenmayor.
En el
siglo XVIII, el señorío, y por tanto el palacio, pasó de la
familia de los Vinuesa a la Marquesa de Velamazán y
posteriormente, a los condes de Santa Coloma. En 1927, las
tierras de labor fueron compradas por nuestros antepasados.
Con estas
breves referencias, el escudo que nos parecía indescifrable
empieza a cobrar algún sentido.
A pesar de
su deterioro, especialmente en la parte inferior, fácilmente se
reconocen las armas de los Vinuesa y Fuenmayor, sus primeros
moradores. Según el Diccionario Heráldico y Nobiliario de los
Reinos de España de Fernando González Doria, las armas del
apellido Vinuesa en Soria son: En campo de azur, una jarra de
plata con unas azucenas; en lo ancho de la jarra, una faja de
oro, con la salutación angélica “Ave María” en letras de azur.
Bordura de gules, con doce aspas de oro.
Las del apellido Fuenmayor: En campo de gules una cruz de
veros, que toca con sus extremos los del escudo.
Estos símbolos coinciden con los dos cuartos superiores del
escudo: a la izquierda la jarra con azucenas aunque no es
posible apreciar la inscripción de Ave María, si la tuvo. A la
derecha, la cruz de veros (campanas unidas por su base).
Enmarcando estos dos cuartos por la parte superior las doce
aspas del escudo de los Vinuesa. Mayor dificultad ofrecen los
dos cuartos inferiores debido al mal estado de conservación. En
el de la derecha es posible reconocer tres flores de lys. Parece
ser que este era el escudo que campeaba en el Palacio de los
Vinuesa en Soria. En el izquierdo se aprecian cinco figuras que
pudieran ser veneras o conchas, símbolo de la Orden de Santiago,
de la que Juan Alonso de Vinuesa era profeso, o quizás sean
referencias a la Familia Fuenmayor. Los dos cuartos inferiores
se hallan enmarcados por una sucesión de figuras que no es fácil
identificar, aunque semejan tambien a conchas.
Quedan
otros elementos por interpretar: los adornos formados por
guirnaldas de formas vegetales y las cabezas humanas que
enmarcan el escudo ... Pero, esperemos, que tampoco se haya
agotado la información que los archivos guardan de nuestra
historia....
Una información más amplia acerca del condado de Santa Coloma
aparece en un artículo elaborado por
José Vicente Frías Balsa e Isabel Goig Soler:
Acerca de los señoríos en Soria, el libro de José Mª Alcalde
Jiménez, El Poder del Señorío. Señorío y poderes locales en
Soria entre el Antiguo Régimen y el Liberalismo, Estudios de
Historia, Junta de Castilla y León, 1997, es un estudio amplio y
bien documentado con referencias a Muriel de la Fuente y la
Merindad de Solpeña.
Mari Carmen del Prado
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