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Son un elemento
característico del Espacio Natural. Dibujan en el
horizonte formas caprichosas resultado de la erosión
sufrida durante miles de años.
La tipología del terreno
corresponde a la sedimentación de rocas calizas que han sufrido
procesos kársticos consistentes en la disolución del Carbonato
Cálcico por la acción del agua.
En el exterior estos procesos se
notan por la formación de grandes oquedades y huecos en la roca.
Aquellos que se forman en sitios inaccesibles son los preferidos
por el buitre o el águila para construir sus nidos. Las más
accesibles son utilizadas como guarida de animales. La mas
llamativa y espectacular es la conocida como Peña de La Corbetera una oquedad impresionante digna de visitar.
En el interior la
disolución del carbonato cálcico de la roca caliza, da lugar
primero a pequeños conductos que van aumentado hasta la
formación de cuevas, cavernas, simas y galerías subterráneas.
Sus formas pueden ser muy
variadas: Desde amplias galerías en donde las formaciones
cristalinas crean figuras inimaginables hasta laberintos
interminables en donde se suceden bloques de roca, ríos
subterráneos, rápidos y lagos de aguas tranquilas.
Dentro del Espacio Natural hay
multitud de cuevas y simas. Estas últimas son impresionantes
pero también su visita y acercamiento debe hacerse con sumo
cuidado. Destaca sobre todo la
Cueva Maja que aunque no está
dentro de los Límites del Espacio Natural ha sido objeto de
estudio por equipos de arqueólogos al encontrarse en su interior
restos de antepasados prehistóricos.
El pueblo de Muriel de la Fuente es también una muestra de este
tipo de terreno caracterizado por la existencia de rocas y
piedras. Prácticamente todas sus casas están construidas de
piedra trabajada por métodos artesanales. Incluso hoy en día las
paredes exteriores de las edificaciones nuevas se siguen
construyendo de esta manera. |
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