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L A S T
R A D I C I O N E S |
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LA PETICIÓN DE GALLOFA
Allá por el
mes de Junio existía la costumbre de que los mozos tenían
que limpiar el tramo del río que utilizaban las mujeres para
lavar la ropa. Este tramo estaba situado entre el puente y
la bajada del Prado Juan. Las crecidas del invierno habían
arrastrado restos de berros, bergazas y hojas, y habían
deshecho las orillas y pocetas donde lavaban y aclaraban la
ropa. Después de que los mozos terminaban de limpiar, hacían
LA PETICIÓN DE LA GALLOFA que consistía en ir
pidiendo por todas las casas del pueblo para que las mujeres
en agradecimiento les dieran comida o dinero con lo que
preparaban una merienda o cena en la que por supuesto no
faltaba el porrón de vino.
LAS CENDERAS
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Cuando había que hacer alguna actividad que afectaba a toda
la comunidad, el alcalde convocaba a lo que se conocía como
CENDERAS. El alguacil, corneta en mano, avisaba el
día anterior para que un miembro por cada familia acudiera
al día siguiente a primera hora de la mañana para arreglar
caminos, fuentes, cortar la hierba del toro, reparar tejados
de edificios públicos, etc. Si la faena no se terminaba por
la mañana, cada familia llevaba la comida a su
representante. Las bromas y las mofas eran constantes y
mucho más al final de la jornada cuando hacían la merienda
en la que el vino, el escabeche y el pan corrían por cuenta
del ayuntamiento. Más de uno terminaba el día en condiciones
dudosas. |
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LA ENTRADA DE VECINO
Cada vez que había una nueva familia, se le permitía entrar
como vecino siempre y cuando el marido o la esposa o ambos
fueran nacidos en el pueblo. La entrada como vecino
significaba beneficiarse de una serie de ventajas que se les
daba a los que tenían tal condición. Podrían soltar en el
soto las vacas, machos, mulas, yeguas y caballos. Tendrían
derecho a entrar en el sorteo de leña procedente de la corta
de pinos. La ventaja más importante es la que estaba
regulada por la ordenanza especial del Ayuntamiento de
Muriel relativa a la distribución entre los vecinos de 400
m3 de madera procedentes del comunero o Pinar Grande. El
acto por el que se le reconocía como nuevo vecino se
celebraba en el Ayuntamiento. Previamente realizaban una
merienda a la que acudían todos los vecinos y en la que el
pretendiente debía aportar una serie de prebendas tales como
cierta cantidad de dinero y varias cántaras de vino. |
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LA CANTADA DE ALBADAS
Cuando se celebraba una boda acudían familiares e invitados
de varios pueblos de los alrededores. Los más mayores lo
hacían en carros o mulos y los más jóvenes a pie. Para hacer
frente a tanto convite los padres de los novios solían matar
varios carneros y ovejas e incluso alguna ternera si la
había. La boda solía durar 2 o 3 días durante los cuales se
realizaban las costumbres típicas de este tipo de
acontecimientos. Se paseaban a los novios por el pueblo
subidos en un carro mientras los invitados iban alrededor en
son de buena armonía. Se repartían caramelos entre todos los
chicos y chicas del pueblo. De todas las tradiciones, la más
significativa era la que se conocía como CANTADA DE
ALBADAS y consistía en que los mozos debían ser
invitados a cenar con los novios para después cantarles una
serie de canciones llenas de recomendaciones y consejos para
la buena armonía de la pareja. En más de una ocasión los
novios no quisieron cumplir con esta tradición. En esos
casos la cantada de albadas se convertía en CENCERRADA
porque los mozos se pasaban toda la noche hasta el amanecer
tocando y haciendo sonar cencerros delante de la casa de los
recién casados. |

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LOS CARNAVALES
Los carnavales eran las fiestas típicas previas a la
cuaresma cristiana en las que la gente rompía con los
cánones morales. El uso de máscaras y disfraces mantenía el
anonimato y permitía comportamientos desinhibidos.
Estuvieron prohibidos en la época de la dictadura de Franco
hasta que volvieron a resurgir con fuerza en los años 70.
Una tradición era LA CORRIDA DE LA VAQUILLA en la que
un mozo se colocaba encima un artilugio hecho con palos
entrelazados al que se le ataba unos cuernos y unos sacos
con forma de cabeza de toro. Este artilugio con el mozo
debajo se cubría con una manta y corría detrás de la
chiquillada. Los más pequeños escapaban asustados, los más
mayores intentaban burlar a la vaquilla y descubrir quién
había debajo de la manta. Ese día los mozos también pedían
por todas las casas para después, junto con las mozas y
sentados en círculo, merendaban en el salón. Después
comenzaban los bailes en los que con una guitarra, una
gaita, una botella de anís y una perra gorda formaban la
orquesta. En las escuelas celebraban el JUEVESLARDERO
que consistía en ir a merendar chicos y chicas junto con los
maestros a algún lugar de los alrededores del pueblo. |

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LOS ESQUILOS
Antes de la
llegada del verano, había que quitar la lana a las ovejas.
Todas las familias que tenían ovejas (la mayoría) debían
prefijar los días con los esquiladores que, en grupos de 4 o
5 recorrían los pueblos realizando estos trabajos. A pesar
de que el esquilo era una necesidad, había algunas
tradiciones propias de esos días. Así las familias se
ayudaban entre ellas igual que en las matanzas, se hacían
tortas rojas, sinónimo de día grande, se hacía sopa de vino
que consistía en mezclar vino con azúcar y con trozos de
pan, se mataban carneros e incluso algún pollo de los
auténticos de corral. La mañana se comenzaba tomando copas
de aguardiente con rosquillos o tarta roja. Los ayudantes
iban trayendo ovejas, trabándolas, separando las esquiladas,
recogiendo la lana cortada, y los esquiladores una a una con
tijera en ristre iban quitando la lana a las ovejas. A media
mañana se paraba para tomar la sopa de vino, primero los
trozos de pan empapados de vino y luego lo que quedaba se
echaba al porrón una y otra vez para ir bebiendo mientras se
proseguía con el esquilo. Los esquiladores con estas
medicinas aguantaban horas y horas a pesar de ser oficio
duro por tener que estar permanentemente encorvados. |
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LAS PROCESIONES
La vida de
nuestros abuelos estaba muy ligada a los actos y tradiciones
religiosas. Además de las misas dominicales a las que
acudían casi todo el pueblo, existían actos específicos para
Navidad, para La Cuaresma, para la Semana Santa, para el mes
de Mayo, etc. Las que aún se conservan casi en su totalidad
son las procesiones que se realizaban en fechas muy
concretas. De forma cronológica la primera era la de La
Pascua de Semana Santa en la que los hombres con el Pendón,
el Estandarte y el Cristo hacían un recorrido determinado y
las mujeres con la Virgen otro totalmente distinto. En un
punto concreto se juntaban y volvían juntos a la iglesia. La
segunda procesión se celebraba el 3 de mayo día de la Cruz.
El recorrido iba desde la iglesia hasta la ermita. Se
llevaba la imagen de la Virgen del Valle que se dejaba en la
ermita y se recogía la imagen de San Nicolás que se devolvía
a la iglesia. La siguiente procesión era la del día del
Señor, día grande equiparable al día de la fiesta. Este día
se hacían rosquillos y torta roja y todo el mundo vestía las
mejores prendas. La procesión recorría todo el perímetro del
pueblo. La cuarta procesión era la de la bendición de los
campos que se realizaba el 15 de Mayo día de San Isidro. Se
iba a una de las tres cruces existentes en las cercanías del
pueblo: las Callejuelas, el camino de Avioncillo y el Cerro.
Se bendecían los campos y se volvía a la iglesia. Las
últimas procesiones eran las de la fiesta mayor.
Antiguamente se celebraban a principios de Diciembre, luego
se trasladaron al 16 de Septiembre y actualmente se celebran
el último fin de semana de Agosto. El primer día de la
fiesta la procesión era igual que la del día del Señor. La
del segundo se iba a la ermita, se llevaba la imagen de San
Nicolás y se traía las imagen de la Virgen del Valle. En
todas estas fiestas, durante la tarde, los hombres jugaban
al guiñote o a la tanguilla y las mujeres a los bolos. Al
atardecer comenzaba el baile en el quien más y quien menos
tenía sus preferencias. |

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