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Jorge Lafuente, jovencísimo escritor,
un día pensó que la Fuentona tenía muchas historias que
contar y escribió este fantástico relato en el que da voz y
vida al paisaje, la historia y … a unos misteriosos seres
acuático-terrestres:
los macings …
Nos lo leyó, junto con su hermana y su amiga
María, el tercer día de las fiestas y les escuchamos con
sorpresa y atención ¡Felicidades Jorge!, y gracias por
hacernos pasar unos momentos tan agradables.
Los secretos
que esconde La Fuentona
Érase una vez un
pueblecito, que ahora es muy visitado por turistas, por que
tiene un paraíso mágico que se llama la Fuentona. Este
paraíso mágico, hace muchos años, era de agua. Tenía tanta,
tanta, tanta agua, que allí vivían unos seres pequeñitos y a
la vez mágicos. Estos seres vivian en gotitas de agua:
¡imaginaos que tamaño tenían! ¡Eran minúsculos! Os lo digo
yo, que para eso soy la Fuentona. ¡Ja, ja, ja, ja!
Bueno, a lo que íbamos, ya no os entretengo, que os veo
interesados en oír la historia…
Esos seres se llamaban macings. No tenían un jefe: para
ellos los jefes eran muy malos. Los macings eran muy buenos,
pero no querían que los humanos los viesen. Como esos que
ahoran se meten dentro de mi y… ¡a nadar!.. Sí, los que van
vestidos de negro y cosas amarillas, me parece que se llaman
¿bufos?, ¿bucin…?, ¿buzos?... Sí, buzos.
Los macings salían de noche e iban de casa en casa, y lo que
la gente soñaba lo concedían, pero… si era un deseo malo o
no lo deseaban con mucha fuerza, no lo concedían.
Los macings vivían donde había mucha agua y estaban sus
amigos. Yo también tengo amigos, aparte de los macings. Mis
amigos se llaman:
1º Avión, es un río, es larguísimo y está unido a mí.
2º Chorro de Espeñalagua; es una cascada, grandecita, pero
no tanto como las de la competencia (la competencia son las
demás cascadas, como las cataratas del Niágara).
Los macings de mi amigo el Chorro son muy divertidos, juegan
a todas las horas. En cambio, los del río Avión son muy
tranquilos, es decir, están la mayor parte del día:
- … zzz, …grgrgr, …zzz (durmiendo, roncando, durmiendo).
Una cosa: no intentéis despertarles, pues se armará un buen
follón. Empezará a llorar uno, luego dos, tres, y al final,
todos.
Cerquita de mí hay un Sabinar; se llama el Sabinar de
Calatañazor. Es muy grande; bueno, miento, no es tan grande
como a mi me parece, nunca he ido a verle, llevo años aquí
plantada. Lo que si que sé, es que los macings del Sabinar
son los macings de la Tierra, se encargan de cuidar a los
animales.
Muy cerquita de mí hay una ermita… ¡Me acuerdo todavía como
la construyeron! ¡y del Castillo! ¡Ah, qué tiempos aquellos!
... En aquellos tiempos había unos señores con espadas; pero
mucho, mucho, mucho tiempo antes había unos animales
rarísimos. ¿Sabéis lo que me hacían? Se echaban tragos de
agua y muchos macings iban para dentro.
Bueno, seguimos con los señores con espada. Aparte de esos
señores había niños, señoras, ... Los niños alguna vez
miraban al agua y veían a los macings, lo único que pasaba
es que nadie los creía. Os preguntareis por qué los veían …
Pues muy sencillo: Creían tanto, tanto, en la magia porque,
en la parte donde estaban, no había magos. Magos sólo hay en
Gran Bretaña. Resumiendo: que tenían tanta creencia en la
magia que eran capaces de verlos.
Más adelante la gente se fue modernizando, hasta ahora, en
el 2008. En el futuro con los coches voladores, que he oído
a los niños, y tanta tecnología, creo que vendrán a verme. Y
espero que los animales estén bien.
La Fuentona entrevista al Macing más anciano y a
los demás.
- Yo soy un Macing muy listo, como que soy el más anciano ¡ja,
ja, ja, ju, ju, ju!
El pueblo está muy tranquilo.
-¿Cómo le parece que esos buzos se metan en mis aguas?,
pregunta la Fuentona.
-Hombre, es su trabajo, pero me parece mal porque una vez,
me pilló, evacuando en el W.C. – responde el anciano.
-¿Alguna vez algún macing se lo llevo la corriente? ¿O se ha
mudado?, pregunta la Fuentona.
-Solo una vez se llevo la corriente-. Guardó 3 minutos de
silencio. - Es muy difícil que se lleve la corriente algún
macing. Y, sí, los macings se suelen mudar, aunque no con
mucha frecuencia, –dice el anciano.
-Bueno, adiós, ya nos veremos – , se despide la Fuentona.
-Adiós-, saluda el anciano.
-Hola Dr. Evaristo –dice la Fuentona.
-Hola –dice Evaristo.
-¿Que tal estás? –preguntó la Fuentona.
-Bien, muy bien. ¿Y tú?-dice Evaristo
-Bien, ¿Qué tal los pacientes?- preguntó la Fuentona.
-Bueno, no es que haya muchos pacientes, pero suelen ir los
niños con heriditas pequeñas, rasguños.
-dice Evaristo.
-Bueno me tengo que ir, adiós –dice la Fuentona.
-Chao –dice Evaristo.
-Hola Carlos –dice la Fuentona al alguacil.
-Hola Fuentona, sabes que el día 16 de Agosto,se realizará
el partido de tenis, en la plaza de las madres macings.-dice
el alguacil.
-¿Los macings atienden a tus noticias? –pregunto la
Fuentona.
-Bueno, los más adultos si, pero los mozos no mucho. –dice
el alguacil.
-¿Tienes competencia en el trabajo de alguacil?-pregunta la
Fuentona.
-No se, pero si hay, merezco ser informado ¡hummm...! –dice
el alguacil.
-Bueno me marcho –dice la Fuentona.
-Adiós –dice el alguacil.
Bueno chicos aquí acaba la historia.
¿Chicos, chicos? Eo.
Espero que os haya gustado, bueno hasta otra.
Adiós.
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