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T R A B A J O
S D E A N T A Ñ O |
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ARAR, SEMBRAR, SEGAR, TRILLAR
Los
principales trabajos eran los relacionados con la
agricultura o con el pastoreo. Sus necesidades básicas
alimenticias las conseguían de estas dos actividades.
Dentro de la agricultura en función de la época del año
realizaban una actividad u otra. Estaban tremendamente
condicionados por el estado del tiempo hasta tal punto que
los trabajos que realizaban cada jornada dependían del
aspecto atmosférico del día. Así en verano si llovía no se
podía segar ni trillar. Por el contrario la siembra se
realizaba siempre y cuando la tierra estuviera con cierta
humedad. En cuanto a la ganadería, a los rebaños de ovejas
había que procurarles durante todos los días del año
alimentos necesarios mediante el pastoreo o directamente en
la taina si la nieve impedía pastar. Las labores agrícolas o
ganaderas eran su principal ocupación y condicionaban el
resto de actividades que aunque menos importantes eran
necesario realizarlas para solucionar las necesidades
propias de aquella época. A grandes rasgos describimos estas
segundas ocupaciones aunque solo sea como recordatorio de lo
que tuvieron que hacer nuestros abuelos para poder vivir lo
más dignamente posible. |
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HACER JABÓN
En aquellos
años no era posible comprar muchos de los productos que
ahora nos parecen imprescindibles. No existían la variedad
de jabones, detergentes y polvos que se utilizan actualmente
para lavar ropa, fregar, suavizar, etc. Los jabones se
hacían utilizando las grasas de los animales principalmente
del cerdo. Las famosas mantecas que se conservaban desde la
matanza, se calentaban y se mezclaban con sosa cáustica. El
líquido resultante se vaciaba en moldes de madera. Cuando se
enfriaba, se solidificaba y se retiraban los moldes.
Últimamente están proliferando los jabones artesanales en
los que el proceso de fabricación vuelve a ser semejante al
empleado antiguamente. La diferencia entre estos jabones y
los comerciales está en que mientras a los segundos les
extraen la glicerina que se genera en la mezcla de la grasa
con la sosa, en los artesanales esta glicerina se queda
mezclada con el jabón lo que le confiere propiedades
refrescantes para la piel.
HACER LEÑA |

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La vida familiar se hacía en la cocina en torno a la lumbre
de fogón bajo. A primeras horas de la mañana se hacía fuego
y se mantenía encendido durante todo el día. Todos los años
después de terminadas las faenas del campo propias del
verano, y antes de que llegaran los fríos del invierno, era
necesario acopiarse de leña suficiente. La leña procedía de
los desbrozos de los pinos cortados anteriormente. Para
saber qué leña podía recoger cada vecino, previamente se
marcaban con números los distintos montones de ramas y
recortes para después realizar un sorteo en el que
participaban todos los que según la ordenanza municipal
tenía derecho a percibir leña.
HACER CAL |
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La cal
procedía de las piedras calizas que tanto abundan en los
alrededores del pueblo. Para obtener cal era necesario
calcinar las piedras lo cual se conseguía en unos hornos
pequeños llamados caleros que tenían la entrada a ras de
suelo con el fin de poder introducir mejor las piedras. la
temperatura debía llegar hasta los 1000º. Aún se pueden ver
restos de estos hornos en algún lugar del monte. La cal viva
así obtenida no se podía utilizar por ser un producto
abrasivo. Era necesario añadirle agua para descomponerla y
convertirla en cal apagada. La cal se utilizaba para
blanquear las paredes y para eliminar parásitos. También se
utilizaba la cal para hacer el mortero al mezclarla con agua
y arena. |
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ENJALBEGAR
El jalbegue es distinto que la cal. El jalbegue era arcilla
blanca que se encontraba en muy pocos sitios en los
alrededores de Muriel. Se utilizaba para blanquear las
paredes y se hacía una vez al año las vísperas de la fiesta
grande del pueblo. La arcilla blanca se mezclaba con agua
hasta conseguir una pasta lechosa. Con pieles de cordero a
las que no se les había quitado la lana, se iba untando
todas las paredes de las casa hasta conseguir quitar manchas
y suciedades. |
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HACER HILOS DE LANA
La lana procedente de los esquilos se almacenaba en sacos.
La que no vendían, la utilizaban para hacer colchones o para
hacer hilos con los que confeccionar prendas de abrigo. En
ambos casos lo primero que se hacía era lavarla y limpiarla.
La destinada a los colchones se ahuecaba y se extendía
sobre telas que después se cosían para formar el colchón.
Las destinadas para hilar primeramente se sometían a un
proceso de cepillado o cardado para que quedaran huecas. De
esta lana se sacaban hebras, se enlazaban con cuidado y se
iban recogiendo en la rueca. Después seguían las operaciones
con el huso en el que a base de ir uniendo varias hebras y
de retorcerlas por los movimientos giratorios, se conseguían
los hilos que después se recogían en madejas u ovillos.
Cuando se quería conseguir colores distintos al blanco, la
lana cardada se introducía en tintes para después proseguir
todo el procedimiento. |
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HACER HILOS DE CÁÑAMO
La tela de
cáñamo era una tela fuerte y más basta que la de la lana. Se
utilizaba principalmente para hacer sacos en donde se
guardaba los piensos para el ganado, los cereales que se
recolectaban, etc. El cañamón se sembraba en tierras buenas,
crecía durante la primavera y el verano y en el mes de
septiembre cuando había alcanzado unos 2 mts de altura se
recolectaba. Los haces se sumergían durante varios días en
el río para separar la caña de la corteza. Posteriormente se
utilizaba un artilugio formado principalmente por una tabla
con varias hendiduras en donde se iban colocando las cañas a
las que se les golpeaba con otra pieza de madera hasta que
la caña se rompía. De esta forma era fácil separar la
envoltura de esas cañas formadas por fibras finas y
alargadas. Con estas envolturas se hacían ovillos para
después ir sacando hebra a hebra e ir formando los hilos de
forma semejante a como se hacía con la lana de oveja.
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MOLER
En la mayoría
de los pueblos había un molino. Necesitaban moler casi todos
los cereales que recolectaban. El trigo y el centeno para
hacer harina con la que cocer pan. La cebada y la avena
para hacer pienso para ovejas, vacas y demás animales. Era
normal tener que hacer turno por la cantidad de molienda que
se hacía. Los molinos aprovechaban la fuerza del agua al
crear cierto desnivel y golpear con fuerza sobre unas aspas
de una rueda que a su vez hacía girar una gran piedra
redonda sobre otra. Entre ambas piedras iba cayendo el
cereal el cual se iba triturando. El molinero cobraba su
trabajo quedándose con parte del grano que se molía. A esta
cantidad que se quedaba el molinero se le llamaba maquila y
estaba establecida de antemano. Para separar la harina del
salvado o cáscara del trigo, era necesario cerner la
molienda. En Muriel, gracias al molino hubo luz eléctrica
desde principio de los años cuarenta. Ocurrió que el dueño
del molino pactó con el Ayuntamiento que él se encargaba de
comprar el material y hacer el tendido eléctrico si el
Ayuntamiento colocaba los postes de madera de enebro.
También pactaron que el dueño del molino cobraría a cada
familia en función de las bombillas que tuvieran en la casa.
Esto que ahora nos parece muy atrasado, significó un
adelanto considerable con relación a lo que existía hasta
entonces. Para alumbrarse dentro de las casas tenían el
candil y las velas. Si durante la noche tenían que ir fuera
de casa, se alumbraban con faroles. |
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GUARDAR LAS VACAS
Actualmente
ningún vecino tiene vacas, pero antiguamente prácticamente
todas las familias tenían uno o más de estos animales. Los
necesitaban para realizar trabajos agrícolas y a la vez
conseguían leche o vendían los terneros como carne. La forma
de cuidarlos y mantenerlos necesitaba la colaboración de
todos los vecinos puesto que desde mediados de mayo hasta
noviembre se permitía que pastaran fuera de el soto y se
necesitaba una o dos personas para vigilarlas y evitar que
se fueran a sembrados o a lugares no permitidos. Cada día le
tocaba el turno de vaquero a vecinos distintos de tal forma
que se empezaba el turno por un extremo del pueblo y se
terminaba por el otro. Durante los meses de invierno no era
necesario realizar estos cuidados porque los animales se
soltaban por la mañana y volvían por la tarde sin salir de
la dehesa y del soto. Para conseguir que las vacas quedaran
preñadas, había un único toro o semental que era propiedad
de todos los vecinos. Este animal se guardaba en el
toril hoy reconstruido y dedicado a Centro
de Internet rural. |

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HACER JUMA
En la época de nuestros abuelos no existían los abonos
químicos para abonar las tierras de cultivo. Era necesario
abonarlas con abonos naturales procedentes de los
estiércoles de los rebaños de ovejas. Para conseguir estos
abonos se introducían en las tainas donde dormían las ovejas
grandes cantidades de tierra, hojas, hierbas y pequeños
arbustos que había alrededor de los troncos de los enebros o
de los pinos. Esta materia en contacto durante los meses de
invierno con los excrementos de las ovejas, se convertía en
un abono orgánico excelente para la agricultura. Al comienzo
de la primavera se sacaba de las tainas y se extendía sobre
las tierras de labor. Desde hace varios años la agricultura
biológica ha recuperado la importancia de este tipo de
abonos naturales puesto que está comprobado que los abonos
químicos van destruyendo los microorganismos de la tierra
responsables de la asimilación de los nutrientes por las
plantas. |
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